En lugar de tomarlo como un gesto de enorme cariño y confianza, que es lo que era, Nuria lo tomó como una muestra más de mi vagancia y comodidad.
Parece que los de acer la están volviendo loca con preguntas cuya respuesta ignora, y no tiene mejor idea que descargarse conmigo:
-¿Pero tu eres gilipollas?
-Cada día te entiendo menos, Nuria.
-A ver, Gerardo, coño: por qué les has dado mi número de teléfono, pero si no tengo idea por lo que me están llamando, coño.
-coño coño coño les di tu número, coño, porque creí que éramos una pareja; que es lo que me estás reclamando desde que te conozco, coño; que no pienso en pareja. Y menos mal que no lo había hecho hasta ahora. Coño.
-Y todavía me tomas por estúpida, coño. Les diste mi número porque sabías que te iban a llamar por la mañana, coño.
Intenté explicarle que sólo quería que se sintiera más parte de mi vida, que no había sido fácil escribir "o su señora" en los mensajes, después de mi nombre. Pero enseguida me di cuenta que era en vano. Y que además ella tenía un poco de razón. Es que me revienta que me despierte el teléfono.
FANTASMAS
Hace 11 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario