viernes, 28 de agosto de 2009

Muñelitos

No hay nada tan peligroso como hacer muñelitos de arroz.

Pero están buenísimos con ensalada de tomate.

Además es la única manera de que Nuria se quede a comer en casa. Si no tenemos que salir a morfar por ahí, y así no más se me van por lo menos 50 mangos en morfi, algo completamente innecesario teniendo en la despensa como 3 kilos de arroz.

Me acordé de las invasiones inglesas. Porque no cuesta nada hacerlos. Arroz, cebolla, perejil, y huevo, pero cuando ponés el proyecto en la sartén entran a saltar minúsculas gotas de aceite para todos lados y a velocidades insospechadas. Y mientras maniobrás para dejar armados los bollitos viscosos, tratás de que no se pasen mucho y demás, es imposible escaparles.

Me cagué quemando. Además dejé la cocina hecha un asco.

Por primera vez Nuria tuvo un gesto de compañerismo y después de morfar me dijo:

-Tú has hecho los buñuelos, deja que ya friego yo- haciéndo ademán de levantarse, lo dijo.

Estaba de buen humor, así que no quise anunciarle la catástrofe que encotraría.

-Pará un cachito, tomemos el vino tranquilos, fumemos un pucho y después lavás.

No me hizo caso. Levantó los platos y enderezó para la cocina. Yo cacé mi copa y arranqué inmediatamente para el balcón a fumar un cigarro, para no oír más nada.

Pero no fui del todo rápido. No tardé nada en oír el grito de Nuria:

-¡Ostia puta, Gerardo! ¡¡¿Qué coño has hecho aquí?!!

1 comentario:

  1. ¡buñuelitos de arroz! Gracias, Gerardo, me acuerdo que me encantaban de chico y -por esas cosas de la vida- los tenía completamente olvidados.

    Leer el post fue reencontrarme con mi adolescencia, comiendo apurado unos buñuelitos con tomate sobre las doce antes de salir para el cole.

    Anoche me aventuré a la tarea de prepararlos y sepa que es compartida la impresión de que se trata de una de las actividades más peligrosas de la vida contemporánea.

    Saludos desde abajo de la cama.

    ResponderEliminar