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jueves, 12 de noviembre de 2009

Televisión II

Y al final la tele se salvó por lo pelos. O más bien porque yo soy un boludo, un tipo incapaz de tomar una determinación tajante. Ahí está, en mi mesita, muerta de risa.

A Nuria la había conocido un par de semanas antes, en la galería de Phillip Raneur. Fue durante la inauguración de una exposición de pintura a la que yo había ido supongo que exclusivamente para ver a Ciriano. No solo su obra, tenía la esperanza de verlo a él.

Alejandro Ciriano es un pintor argentino de nuestra edad que vive en Barcelona desde hace algunos años. Supe de él por un equilibrista, que en los días previos (a lo mejor a raíz de aquella exposición, no me acuerdo), me había hablado de sus cuadros y de su personalidad un poco insólita. A mí me había parecido que sería bueno conocerlo y me mandé a ver sus pinturas. Había cuatro.

Nada que ver con el resto de pintores de la muestra. Eran cuadros muy simples los de Ciriano.

Me gustaron.

Mientras tanto morfaba canapés y escabiaba champán, porque la inauguración venía a todo culo (el que puso la mosca pensaba vender todo, no cabe duda). Y en eso me fijé en Nuria. Creo que ni miró los cuadros. Estaba campaneando todo el tiempo para la puerta, como esperando que llegara alguien. Salía a fumar y volvía a entrar con ese aire de mina enojada que con el tiempo iba a conocerle tan bien.

Me la crucé afuera. Salí a fumar y al ratio ella volvió a asomarse.

-Te noto inquieta- le dije sin mirarla, dándo una última pitada larga al cigarrillo y tirándolo con maestría poco más allá del cordón de la vereda. Entonces me di vuelta para mirarla. Se había quedado petrificada. Fueron unos segundos, probablemente, pero resultaba evidente que mi observación la había descolocado por completo. Y de pronto se rió. Pero se rió de verdad, con toda franqueza; una risa que apenas volví a disfrutar algunas veces desde entonces, cuando está de muy muy buen humor. Estaba más linda que no sé qué.

Yo estaba preocupado porque creí que tendríamos que hablar de pintura, y yo de pintura sé poco. Pero no sería un impedimento para que pudiera chamuyar durante horas si quería levantarme a una mina, pensé.

Pero no. No hizo falta, porque hablamos de cualquier cosa, creo, menos de pintura. Y me di cuenta de que le había caído bien. No digo que me di cuenta de que estaba loca por mí (ni siquiera me di cuenta de que estaba loca, enamorarse de mí podía llegar a parecerme razonable, en aquellos días), sino de que en una de esas había alguna posibilidad.

Y la hubo.

Durante unos días quedamos para tomar algo, entre una cosa y otra, cada uno en sus actividades. Pero nos juntábamos y siempre había algún extraño, como pelotudamente se acostumbra en esos casos. Algún compañero suyo, alguna amiga. Hasta que un día (habrían pasado dos semanas) le dije que salieramos de verdad, a tomar algo y charlar y pasar todo el tiempo que quisiéramos sin tener que interrumpir para hacer nada después, ni siquiera ir para mi casa o la suya. Quedamos a las ocho.

Volví a casa temprano, me pegué una ducha, me volví a afeitar, me serví un whisky a modo de aperitivo y puse a todo volumen una canción de Sabina que me pareció muy apropiada: "Esta noche contigo".

Estaba tan contento de salir con ella esa noche... Después, la salida no estuvo mal: fuimos a comer, paseamos por la noche tranquila, charlamos mucho y nos dimos algunos besos torpes. Después cojimos.

Pero lo más lindo fue la preparación de la noche, esa ilusión enorme, lo bien que me sentía mientras escuchaba a Sabina y tomaba un whisky y pensaba en Nuria.

En todo esto pensaba anoche, mientras hacía el arroz, después de haber grabado mi mensaje en su contestador. Pensé que a lo mejor la mía era una reacción desmedida, pobre. Al fin y al cabo ella pensó (no sé por qué) que a mí podía venirme bien una tele.

Fue un bajón.

Y entonces sonó el timbre. Entró a casa llena de dignidad. No estaba enojada. La noté más bien confundida. No dijo nada. La ayudé a levantar el aparato y se lo pasé, sin darle la opción a que se quedara o a que discutiera, nada, se lo pasé para que se lo llevara de mi casa. Me gustó no verla enojada.

Y me conmovió ver que los ojos se le estaban inundando, de a poco.

Así que le pedí disculpas, vacié otra vez la mesita y le clavé la tele, ahí donde la ves. El potus se lo regalé.

Ella armó un porro. Fumamos los dos (no suelo hacerlo. Ella sí, todo el día). Nos empezamos a reir y a llorar y al final terminamos viendo una serie que se llama "El mentalista" de la cabeza.

Antes de dormirme me dije que un televisor no tiene nada de malo si es capaz de generar afecto entre las personas.

(Lo que no sé es dónde voy a meter los libros).

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Televisión

De dónde sacó Nuria que podía venirme bien un televisor es un enigma. Pero un día apareció con el aparato, convencida de que me solucionaba la vida.

Alquilo un departamento chiquito y soy muy celoso del espacio. Pero no le dije nada. Caché la tele y -agradeciéndole hipócritamente- la puse en un rincón, la pantalla mirando a la pared, no fuera a ser cosa que se le ocurriera prenderla.

Como a la semana pasó por casa y la tele seguía donde yo la había dejado. Es un poco exagerada, ella:

-¿No has encendido la tele en quince días? ¿para qué coño te la he traído?
-Es lo que yo me preguntaba
-Pero, tío, si la tienes en el suelo y del revés ¿cómo se te va a ocurrir encenderla?- preguntó ya con el aparato en brazos y amagando transportarla a una mesita en la que tengo libros y un potus -A ver Gerardo, por favor, que esto pesa. ¡Quítame eso de ahí!

Tuve que sacar mis libros y mi planta para hacerle lugar. Y todo por no querer herirla, tan entusiasmada estaba con la puta tele. Cada día me repito tres o cuatro veces que soy un boludo, pero desde que llegó el televisor me lo digo cada dos minutos. Viene Nuria y lo prende. Aunque no vea nada, ahí está el televisor prendido, molestando permanentemente. Yo me hago el boludo, lo apago y me pongo a hablar con ella, y así aguanta un rato apagado. Pero cuando viene con alguna amiga, lo prenden y se ponen a hablar boludeces, y ya no son solo sus voces las que me aturden, sino también las de los programas de chusmerío que resuenan en la casa, por más que uno intente aislarse. Es que alquilo un departamento chico. Por eso soy tan celoso del espacio.

Ahora me calenté, volví la tele a su rincón y devolví mis libros y mi potus a su lugar. El aparato esperará ahí hasta mañana, que es el día de sacar muebles y electrodomésticos a la calle. Para no portarme como un malagradecido acabo de dejarle un mensaje a Nuria:

"Si querés volver a ver tu televisor pasá por casa antes de mañana a las ocho de la noche. Primer y último aviso".

Con voz terminante, lo grabé.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Post de denuncia

Cómo cambió el clima. No me acostumbro. Hoy tuve una reunión, a las dos de la tarde, y no pensé que se iba a alargar tanto. Para la hora que era fui preparado. Un polóver. Pero se alargó.

Y no sólo que se alargó. Además la semana pasada nos cambiaron la hora, supongo que con el fin ecológico de que gastemos más energía, porque a las seis de la tarde ya es noche oscura. Y serían las seis menos cuarto cuando salí de la reunión.

Completamente al pedo, porque no saqué nada en claro. Creo que ni ellos tenían nada claro. En fin, ya me avisarán, cuando se entiendan.

El caso es que salgo de la oficina de estos boludos y no solo era prácticamente de noche (entré un mediodía espléndido) sino que además hace un frío de cagarse. Cruel.

En general me la banco, pero estaba muy frío, así que me metí en una especie de supermercado pero donde sólo vendían pilcha. Uno de esos que ahora hay por todos lados, no hablo de un lugar extraño. Como si te dijera Hache y Eme, Ce y A, Primarc, uno de esos.

Me mando directamente a los abrigos. No sabía bien qué buscaba, cualquier cosa barata que me abrigara hasta llegar a casa. De golpe veo flor de campera a nueve mangos. Para que te des una idea, te cuento que es el equivalente a tres paquetes de puchos. De los baratos, de malboro o esas marcas chetas son dos. Entre paréntesis, nunca entendí a los que fuman esas marcas chetas.

Entonces me la llevé puesta la campera. Salí todo abrigadito pensando con gratitud en los estupendos niños chinos que trabajan en sótanos terribles ochocientas horas al día, en condiciones infrahumanas para que en occidente la vida no sea tan difícil.

Qué macanudos.

jueves, 6 de agosto de 2009

Servicio Técnico

El aparato burocrático, viste. Tras haber intentado sin éxito hacer mi reclamo por teléfono, envié un formulario que ofrece Acer en su página web. En él te hacen donar tus datos a la ciencia y te preguntan una serie larga de cosas, especialmente la fecha de compra del producto (por ver si está en garantía), el número de serie, la índole del problema, etc. Habiéndolo cumplimentado, como dicen los periodistas y los empleados públicos, informando de un problema de la tarjeta de sonido, pensé que me contactarían con alguna solución. En cambio recibí este e-mail:

Estimado Cliente:

En tal caso en problema es hardware, es importante establecer si el equipo está en garantía, esto depende de la fecha de compra del equipo, es decir si la factura está a nombre de un particular, el período de garantía es de 2 años (salvo para fallos producidos por mal uso del equipo, rotura de pantalla, etc.) si la factura está a nombre de una empresa la validez de la garantía es de 1 año.

Acer le propone una amplia gama de herramientas de gestión que le permitirán realizar peticiones de soporte técnico desde la web, anulando de este modo los costes de telefonía.

Se recomienda el utilizo del browser Internet Explorer 6.0 o superior para una correcta compilación del formulario.

Si ha ya cursado su solicitud por teléfono o correo electrónico, le invitamos a no utilizar esta vez las herramientas que le proporcionaremos a continuación, esto nos ayudará a evitar duplicidades y a proporcionarle un mejor servicio.


Por otra parte, se ve que tienen un disparador automático que hace que cada vez que uno envía o recibe un e-mail de ellos, te adjuntan otro mensaje proponiéndote su amplia gama de herramientas etc.

Tuve que contestar así:

Sí, evidentemente el problema es de hardware. Leyendo los datos que he enviado en mi comunicación anterior -y que usted me adjunta aquí en su respuesta, sospecho que para que revise si son correctos-, no cuesta nada establecer que el equipo está en garantía.

Esperaba que concretáramos una solución. Ignoro cómo se manejan en estos casos, pero fijar una fecha para la recogida del producto me resulta una opción razonable.

En cambio me ofrecen una amplia gama de herramientas de gestión que me permitirá realizar peticiones de soporte técnico desde la web, anulando de este modo los costes de telefonía, lo cual es de agradecer ya que desde hace más de una semana que intento hablar al teléfono de asistencia técnica 902 202 323 sin éxito. Tal como exigía un mensaje grabado -informando que se comunicarían conmigo dentro de las próximas ocho horas hábiles- dejé mi número de teléfono: 675 462 214. No tuve respuesta. He intentado con insistencia otro contacto pero lo que en principio parecía difícil se ha tornado imposible: un paseo por los menús del sistema, un rato de música, otro mensaje agradeciendo la espera e informando que seré atendido a la brevedad, más música, "el tiempo de espera es inferior a un minuto"... Luego se corta. Siempre lo mismo.

De ahí que haya optado por la página web para hacer llegar mi reclamo. Lo insólito es que tras ofrecerme esta amplia gama de herramientas etc, me piden que no las utilice si ya he cursado mi solicitud por otro medio. ¿Qué debo hacer? Naturalmente, había intentado cursar mi solicitud original por teléfono. Considerando que no conseguía resultados lo hice vía internet (en mi solicitud de ayer). Creo ahora que habiendo logrado esta respuesta estará todo en curso para encontrar una solución. En caso contrario ruego me lo haga saber, y me informe si debo insistir mediante la amplia gama de herramientas que me proponen.

Desde ya, muchas gracias

Gerardo Sanagoria
675 462 214
Sanagoria@gmail.com

Se ve que toqué una fibra íntima en el empleado del Servicio Técnico, ya que no tardó en intentar una solución:

Estimado Cliente

En relación a su consulta el equipo debe ser entregado al servicio técnico, indíquenos el establecimiento de compra, los datos exactos de recogida, persona de contacto, DNI, horarios de disponibilidad.

Y luego, algo que revelaba horriblemente lo otro: dentro del mismo mensaje me recordaban que Acer me propone una amplia gama de herramientas de gestión que me permitirán realizar peticiones de soporte técnico desde la web, anulando etc, etc.


Pero yo estaba tan contento con poder concretar una entrega que le escribí simplemente:

Estupendo. Tome nota:

Establecimiento de compra: MIRÓ, Av. Diagonal 3-35 Local -1620, 08019, Barcelona.

Datos exactos de recogida: Av. Catalunya nº 116, 3 piso", 08937, Santa Coloma de Gramonosecuànto.

Persona de contacto: Gerardo Sanagoria (N.I.E: Q7435932-P) o en su defecto mi Señora Esposa.

Horarios de disponibilidad: Lunes a Viernes por la mañana y hasta las 15 hs. Sábados todo el día. De cualquier manera siempre es preferible y hasta conveniente cerciorar la recogida por teléfono previamente, por cualquier eventualidad que pudiera surgir.Para tal fin apunto los números:

Gerardo Sanagoria
: 675 462 214

O bien su Señora Esposa: 683 651 386

Agradecido, espero que concretemos lo antes posible.

Reciba usted un afectuoso saludo de

Gerardo Sanagoria.

pd: Anoche me hice pupa lavándome los pies.