Hay algunos vagos que se sienten irresistibles cuando las minas los miran con insistencia. Yo no.
Si alguna mina me campanea, lo primero que hago es corroborar que no tengo la bragueta abierta. Convencido, me doy a pensar en otras posibles causas de estar haciendo el ridículo, como ser que me haya cagado una paloma y no haberme dado cuenta, tener descocido el pantalón en el culo, ese tipo de cosas que podrían justificar las miradas.
Y no se vayan a creer que es porque tengo la autoestima baja. Para nada. Me tengo en buena estima. Sólo que no se me ocurre que una mina se va a quedar junándome por la pinta bárbara que tengo. Más bien -y aunque a mis treinta y cinco- tengo bastante presente esa canción tremenda que cantaba Gardel.
FANTASMAS
Hace 11 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario