sábado, 20 de febrero de 2010

Virtual A3

Por fin un anuncio como la gente.

Algo que no soporto de acá es la publicidad. En realidad no me gusta en ningún lado, pero si no hay más remedio, al menos que traten de venderte algo con un mínimo de creatividad y simpatía.

Las propagandas que más me enferman (y que gozan de muy buena salud, lamentablemente) son esas construidas en forma de diálogos imposibles en las que dos amigos se encuentran y uno muy pelotudo le empieza a preguntar al otro, también muy pelotudo pero (supuestamente) más en tema sobre la tarifa de teléfono o de internet o de lo que sea. Y el otro le explica a veces hasta por teléfono, repitiendo inecesariamente cada cuatro palabras el nombre del producto a vender, sin ton ni son.

Algo tremendo. (Otros anuncios infumables son los de telefónica, esos con letreros que van cambiando al ritmo absurdo de canciones concebidas para mí que por un mono, un mono que además intentara cantar la letra de Sympathy for the devil en la melodía del Payaso Plimplín, por ejemplo, cortando o estirando las sílabas con resultados siempre lamentabes: "el-al-ta-de-li-nea_gra-ti-ís-é-és"). No sólo hay gente que desarrolla este tipo de laburos, sino que además hay otros que lo aprueban y otros que pagan millones para que se distribuya por todos los canales de todo el país.

Algo que está muy por encima de mi entendimiento.

Por eso celebro cuando de pedo veo en la tele un anuncio como el del Audi A3, decime si no está bien.

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