lunes, 15 de febrero de 2010

Una cosa menos

Hará un par de meses empecé un trámite en la otra punta de la ciudad. Cuando volvía, a unas ocho cuadras de casa, hice cagar la bicicleta.

Por suerte estaba llegando, ya, así que no me calenté mucho. Pasaron unos días y la mandé a arreglar.

La bici la había comprado hará un par de años, y hace uno le había tenido que hacer un arreglo que me costó el 20 % de su valor.

Esta vez el arreglo valió el 80%. Me dije que la próxima vez que se rompiera la tiraba a la mierda. Con que durara al menos otro año me daba por hecho.

Y esta mañana me levanto al alba, porque debía terminar el trámite del que hablé al prinicipio, tenía hora a las 8:30 en la otra punta de la cuidad, salgo tempranito, un frío de cagarse, voy a buscar la bici y me la habían choreado: los dos candados cortados en el suelo.

Por suerte al lado había una del bicing suelta, así que la cacé y me fuí hasta Zona Franca.

No me amargué en absoluto por el choreo, más bien al contrario.

Una cosa menos de que ocuparme.

(El trámite era para canjear el carnet de conducir, aunque no tengo ningún interés en comprar un auto)

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