domingo, 26 de julio de 2009

El poder del mate

Nuria entró y no hacía falta ser demasiado listo para darse cuenta que estaba bastante molesta.

Dijo que hace una semana que no sabe nada de mí. Yo creía que la había visto hace un par de días, pero no tenía ganas de discutir, así que le di un mate. Que no podía ser que no diera señales de vida, dijo. Que no la llamé, que con quién coño creía yo que estaba tratando.

Dijo que así la relación no podía funcionar. Y que le daba mucha bronca tener que venir ella a arreglar las cosas. Y descubrir sus sentimientos frente a un gilipollas al que no se le mueve un pelo. Lo que más bronca le daba era mi indiferencia, mi apatía, dijo, "¡ahí chupando esa pajita mientras yo te muestro el alma!".

Dijo que en estos momentos tenía ganas de matarme.

Yo le pasé otro mate.

Después cogimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario