viernes, 15 de enero de 2010

Quim Monzó

Qué garrón.

Acabo de ver a Quim Monzó en el programa de Buenafuente.

Yo no lo tenía junado, pero leo las columnas que publica en La Vanguardia y lo tengo como un tipo piola

Pero cuando en lugar de leerlo lo ves, te querés matar.

Parece boludo, pobre Quim. Tiene unos tics nerviosos horribles. No puede dejar de cerrar los ojos, apretándolos insistentemente y moviendo la jeta como acomàñamiento. Un espanto.

Claro que tratándose de un escritor al que uno lee en un papel sin más gestos que los de la imaginación no debería tener ninguna importancia.

Pero entonces ¿para que se presta a aparecer en la tele?

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